
Este manual de amor a la Italiana se compone por cuatro capítulos a lo libro de superación personal. Afortunadamente, la obra compensa con humor negro el contenido aclichetado de cada episodio.Por eso,puede leerse de manera cínica y desprejuicida,aun cuando despierte la justificada sospecha del consumidor escéptico.
No en balde, la peli coquetea con el lugar común de la literatura rosa,al desbocarse por salidas cómodas y demagógicas.Sin embargo, el tono ácido nunca abandona a la trama a lo largo del metraje,salvo por el predecible desenlace forzado(con explicación en off).
En ese dilema de ser o no ser condescendiente con las viejas lecciones del Doctor Corazón,se desarrolla esta guerra de los sexos,dividida por sketches de Cásate y Verás, Friends y Bienvenidos. Todo esto aquí verán y se divertirán.
El Flechazo
La primera historia del film reúne a Tommasso, un jovén sin rumbo, con Giulia, una niñita bien con aspecto de modelito de agencia. Ambos descubren la fantasía del chico encuentra chica, en medio de una paisaje romano de tarjeta postal. La fotografía los embellece de forma casi exagerada, con el propósito de subrayar el artificio de la relación.El cineasta los mira con la distancia y con la voz de la experiencia, en función de la técnica del plano secuencia.
Pronto, la vana ilusión de nuestros dos tórtolos se confrontará con la desilusión estética de la siguiente pareja. De inmediato pasemos a conocerla.
La Crisis
Bárbara y Marco son los personajes del segundo apartado aleccionador. Ella y él padecen el trauma del desinterés mutuo, mientras intentan despertar de su letargo depresivo.La puesta en escena los encuadra en un contexto familiar de colores grises, donde queda poco espacio para la risa fácil. Un par de chistes amargos vienen a complementar la tesis pesimista del director,Giovanni Veronesi, a estas alturas. Lo que no implica un rompimiento definitivo con en el compromiso del happy end. Sea como sea, todavía falta mucho para eso, pues ahora es que vamos a entrar de lleno en el tercer enlace frustrado. Cásate y verás.
La Traición
Para reponernos del bajón anterior, este acto recupera el dinamismo de la secuencia introductoria, a través de la ironía de una de las protagonistas más entrañables del reparto, quien se desahoga de frente a la cámara, cual actriz de telenovela, en un estilo adoptado de la escuela parisina de Jean Luc Godard, cuyos antihéroes se cansaban de interpelar a la audiencia, para fracturar la linealidad del relato y poner en jaque la estructura dramática.Entonces, Ornela, la señora infiel de la cinta, nos confiesa sus pecados antes de cometerlos en la acción,con la idea de demostrar su grado de autoconsciencia. La cuarta parte reafirmará esta condición,aunque será complaciente con el público.
El Abandono
Amor a la Italiana culmina con la tragicomedia de Godofredo, el doctor abandonado y a la vez condenado a cerrar la función en do mayor. La ambivalente conclusión optimista abandona literamente la incorrección política, para ir a los brazos de la psicología por volúmenes ilustrados al calor de los paisajes bucólicos del mediterráneo. Por ello, resulta imposible la comparación con el neorrealismo de Vittorio De Sica. Si acaso, esto sería una comedia posneorrealista o preneorrealista sin Limpiabotas y Ladrones de Bicicleta. No por casualidad se basa en un argumento de Vicenzo Cerami, el autor de aquella farsa sobre el holocausto con Roberto Benigni. Al mal tiempo, la buena cara de la vida es bella.
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