sábado, 10 de marzo de 2007

Más extraño que la Ficción: simulacro y simulación



En su más reciente film, Marc Foster se propone derribar las fronteras que dividen a la ficción de la cruel verdad, para llegar a conclusiones análogas a las de Tim Burton en El Gran Pez, a las de Benneth Miller en Capote,a las de Spike Jonze en Adaptation, a las de los hermanos Coen en Barton Fink, a las de Tod Sollodnz en Storytelling y a las de David Cronenberg en Naked Lunch;significativos metarelatos posmodernos en los que la vida se confunde con la escritura,a objeto de exhibir los mecanismos de representación del séptimo arte.

En consecuencia, el cine vuelve a mirarse el ombligo por medio de la lupa de la autoparodia, con la intención de desnudar sus impurezas ante los ojos de la audiencia pasiva, invitada a participar activamente en el desarrollo de tal operación.Por eso,  la mirada cautiva del espectador descubrirá no pocas ataduras con el pasado de ciertos doctores de la ciencia deconstructiva, empezando por el Fellini de 8 1⁄2 y terminado por el Woody Allen de Melinda-Melinda(también coronada por la intervención de Will Ferrell).

Con semejantes antecedentes a cuestas, los convocamos entonces a revisitar con nosotros el texto de Stranger Than Fiction, una comedia más extraña y compleja de lo que parece. En rigor, es una conciente reflexión sobre el tema que subyace detrás del slogan de TNT:pasa en las películas, pasa en la realidad.

Viaje al centro de la Fábula

Las líneas cruzadas del proyecto fueron concebidas por la pluma del Talentoso Mr. Zach Helmn, considerado por la crítica como un pupilo blando de Charlie Kaufmman, el extravagante redactor de las memorables páginas de Being John Malkovich. Por consiguiente, la intriga de Más Extraño que la Ficción se desata a partir de la irrupción de un fenómeno paranormal en la rutina de un personaje en crisis.

En esta oportunidad, el protagonista del conflicto es un apesadumbrado inspector de impuestos, encerrado en una burbuja gris, mecánica y deshumanizada como el reino artificial de Truman Show. Aparte, la escenografía de la peli recicla el decorado tecnocrático de Playtime, el canto del cisne de Jaques Tati en materia de diseño plástico.

El punto es que en el medio de este ecosistema frío, nuestro heróe comienza a escuchar unas voces interiores e incontrolables como de loco atormentado, a la manera del conejillo de indias del Doctor Caligari.Según el burócrata desequilibrado, la fuente de su delirio proviene del cerebro de una escritora,que lo ha convertido en el personaje viviente de una de sus novelas.

Para exorcizar su eco y su drama de corte expresionista,el demente visita a un psiquiatra, que le diagnostica un cuadro de esquizofrenia, pero que lo pone en contacto con un especialista en literatura, dispuesto a prestarle ayuda antes de que sea demasiado tarde, pues la narradora omnisciente ha amenazado con liquidarlo y borrarlo del mapa de su libro, cual Buggs Bunny en comiquita irónica de la Warner.

Diles que no me maten!

De hecho, el director Marc Foster admite influencias de Matt Groening y su Homero Simpson increpando a los dibujantes que le dan forma y fondo. Más Extraño que la Ficción supone, en resumen, una coherente prologanción de la celebrada cinta del autor, Finding Neverland, en su interés por reinvidicar el Peter Pan que todos llevamos por dentro, para escapar y resistir a los embates de una existencia monótona y programada. Precisamente, la muerte de la vida llega cuando nos sometemos a los dictámenes rígidos de los guiones establecidos por la sociedad, en lugar de aventurarnos a salir de los parametros que limitan nuestra libertad.

 

No hay comentarios: